Una alarmante disminución en el nivel del Lago de Atitlán enciende los focos rojos en San Lucas Tolimán, donde la intensa sequía y las altas temperaturas han dejado al descubierto muelles, miradores e impresionantes acumulaciones de basura.
Según reportes de vecinos y del sector turístico, el agua se ha retirado entre 10 y 12 metros en tan solo los últimos cuatro meses, una crisis visible que reactiva la urgencia de proteger la cuenca y frenar la contaminación.
Aunque lugareños estiman un descenso acumulado de hasta 25 metros en los últimos cuatro años, las autoridades correspondientes ya preparan las mediciones oficiales para corroborar la magnitud del impacto. La comunidad hace un llamado desesperado a la conciencia ambiental antes de que las pérdidas para el turismo y la naturaleza sean irreversibles.