Ante el desamparo y la falta de resguardo por parte del Ministerio de Gobernación, los recolectores de basura anunciaron un paro nacional sin fecha definida. La inacción oficial no solo arriesga la vida de los trabajadores, sino que pone al borde del colapso sanitario a miles de familias si el servicio de extracción de desechos se detiene.
Bajo constantes amenazas, los recolectores de basura deben pagar entre Q15 mil y Q30 mil en hasta 10 cuotas distintas a grupos criminales. Negarse implica sufrir disparos, ataques con bombas molotov e incendios de camiones. Este flagelo, que antes afectaba principalmente a las zonas 1, 6 y 18 de la capital, ya se extendió impunemente hacia sectores de Mixco y San Cristóbal.