Guatemala, 23 de enero de 2026.
En los últimos días, el proyecto del aerómetro ha generado múltiples opiniones y debates. Tras el anuncio del alcalde de la ciudad sobre el inicio de su construcción, distintos medios de comunicación, analistas e incluso diputados han expresado posturas a favor y en contra. Sin embargo, más allá del ruido político, hay un punto clave que debe aclararse: el aerómetro no es un proyecto improvisado.
El aerómetro forma parte de un sistema conocido como teleférico urbano, un medio de transporte público que ya funciona con éxito en varias ciudades de Latinoamérica. Aunque muchas personas asocian los teleféricos con el turismo, en realidad también se usan como transporte diario para miles de ciudadanos, especialmente en ciudades con tráfico intenso y topografía complicada.
Actualmente existen al menos siete sistemas de teleféricos urbanos en operación en Latinoamérica, entre ellos:
Una de las principales ventajas de estos sistemas es la reducción del tiempo de viaje. En La Paz, por ejemplo, el teleférico ha reducido los tiempos de traslado en alrededor de 22 %. En Ciudad de México, rutas que antes tomaban más de dos horas hoy pueden hacerse en menos de 20 minutos.
En el caso del aerómetro, que se está construyendo en la Ciudad de Guatemala, las autoridades estiman que los tiempos de traslado podrían reducirse hasta en un 50 %, una cifra totalmente posible si se compara con las experiencias de otros países.
El aerómetro aprovechará calles ya existentes y colocará sus bases en el centro de las vías, lo que evita abrir zanjas, demoler avenidas o generar un impacto urbano mayor. Aunque para su construcción será necesario talar cerca de 700 árboles, la municipalidad ha anunciado que se sembrarán más de 2,400, es decir, tres veces más de los que se retiren.
Además, al ser un sistema 100 % eléctrico, el aerómetro no emite gases contaminantes, a diferencia de buses, automóviles y otros medios de transporte tradicionales.
Cuando se comparan alternativas de transporte masivo, los números son claros. Un metro subterráneo es extremadamente costoso debido a túneles, estaciones profundas y sistemas de seguridad, con precios que pueden ir de 100 a más de 500 millones de dólares por kilómetro.
El metro o tren urbano en superficie o elevado es más barato, pero aun así puede costar alrededor de 38 millones de dólares por kilómetro.
En cambio, el teleférico urbano o aerómetro es el más económico. En ciudades como Medellín o Ciudad de México, su costo ronda los 19 millones de dólares por kilómetro, gracias a que requiere menos obra pesada.
En resumen, el aerómetro se presenta como una solución viable, probada y accesible para la movilidad urbana. Su implementación puede reducir el tráfico de manera concreta, acortar los tiempos de traslado y aportar beneficios ambientales al ser un sistema eléctrico y de bajo impacto urbano.
No obstante, es importante subrayar que ningún sistema de transporte, por sí solo, resuelve el problema del tráfico en una ciudad compleja como Guatemala. El aerómetro debe entenderse como una pieza clave dentro de una estrategia más amplia de movilidad.
En esa línea, el Plan Maestro de Movilidad, elaborado por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) y presentado a finales de 2025, plantea una visión integral para el área metropolitana. El plan contempla la construcción de tres anillos periféricos y cinco vías radiales, así como la creación de una autoridad metropolitana de transporte que coordine la movilidad en los 17 municipios del área urbana.
Esta propuesta busca integrar de manera ordenada los sistemas existentes, como Transmetro y el aerómetro, junto con futuros buses eléctricos, con el objetivo de construir una red de transporte más eficiente, sostenible y coordinada.
Visto así, el aerómetro no es una solución aislada, sino un componente estratégico dentro de un modelo moderno de movilidad urbana, alineado con experiencias exitosas a nivel internacional.
Información para El Heraldo Guate